12 sept 2015

Amor a la antigua

Amada mía hincando las rodillas
en el suelo pretendo ser tu amigo
y algo más, meditando si consigo
gustarte recitando mis letrillas.

Con un ramo de rosas de las villas
del campo cada día te persigo,
si no con aceptar que contradigo
mis sentires de amor en las orillas.

Si por casualidad queriendo muero,
llevarse por favor mi voz sonada
a su oído y decirle que la quiero.

Que si bien provocaste algún estrago
en mí te lo perdono porque mi amada
te aprecio mucho al Sol, que satisfago.

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